Durante la recolección del cáñamo, se producen extraños fenómenos entre los hombres y mujeres que participan en las labores. Parece como si del cáñamo se elevara algún espíritu desenfrenado que circula alrededor de las piernas y asciende turbio hasta la mente. A veces la cabeza de un recolector se llena de torbellinos y otras de ensueños (...) lo cual, por otra parte, me recuerda fenómenos similares cuando, en mi infancia, perdía el control de mí mismo mientras jugaba y me revolcaba entre los montones de alfalfa.
CHARLES BAUDELAIRE Los paraísos artificiales
miércoles 23 de enero de 2008
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