
Salvador Dalí, a lo largo de su vida dio motivos de sobra a su familia (o así lo consideraban ellos) para que estos estuvieran bastante irritados con el. Su padre, notario, hombre serio pero de ideas abiertas, le apoyó en su carrera de pintor desde niño, y no podía comprender la actitud de su hijo en los años en los que el, con otros artistas, trataban de romper los esquemas del arte, recogiendo el fruto que anteriormente habían sembrado los dadaistas. Dalí y el recién nacido grupo surrealista, pretendían renegar de cualquier convencionalismo social como podrían ser la religión y la familia. Y la familia Dalí se sintió ultrajada, cuando el joven Salvador daba un tratamiento erótico a la figura de su hermana, o cuando este decidió irse con una señora rusa bastante más mayor que el, y además ¡¡¡divorciada!!! y cuando uno tras otro, un sinfín de agravios se iban sucediendo, agravios y provocaciones que hoy nos resultarían anacronismos típicos de la época. Pero el mayor ultraje (sin tener en cuenta algunas leyendas con poca credibilidad) que pudo recibir la familia fue la presentación del cuadro "a veces escupo con placer sobre el retrato de mi madre" donde aparece dicha frase sobre una imagen del Sagrado Corazón de Jesús.
La reacción del padre la cuenta así Robert Descharnes en su biografía de Dalí:
El padre de Dalí estaba tan consternado por la blasfemia del hijo, que el entendía literalmente como una ofensa a la memoria de su esposa y amada madre fallecida, que nunca le perdonó esta vileza.
Ian Gibson en "La vida desaforada de Salvador Dalí" cuenta lo siguiente:
(...)el notario, acto seguido redactó un nuevo testamento desheredando totalmente a Salvador sin más. Para justificar su acción trajo a colación el cuadro del Sagrado Corazón de Jesús(...)
El propio Dalí, aunque no nombra el incidente del cuadro, dice en su "Diario de un genio" citando a Freud:
El héroe es el que se revela contra la autoridad paterna y la vence
Cuando pasan unos días desde que el padre conociera el cuadro (gracias a una demoledora crítica de Eugenio D´ors), y ya consumado el alejamiento familiar del pintor, el padre aclama a los cuatro vientos que "pronto volverá, y lleno de piojos, pidiendo perdón a mi y a su familia". Evidentemente el notario no contaba con Gala y su tremendo poder, y cuando Salvador Dalí volvió, no era un piojoso exactamente.
Finalmente el héroe vence al padre, y como dice Descharnes:
Vencedor del padre, es el héroe que hubiera complacido a Freud.
..........................................................................Pablo G

