-¡Es él!, ¡Es él!-gritaron-¡Entregadle su parte!
El doctor(*), que estaba de pie junto a la mesa, tomó una cucharilla dorada para trocear algo con apariencia pastosa, como mermelada, y se inclinó ante una bandeja con cuenquitos de porcelana japonesa, para distribuir una porción del tamaño del dedo pulgar en cada uno. La imagen del doctor traslucía entusiasmo, sus ojos centelleaban, tenía el rostro congestionado, marcadas las venas de las sienes, las aletas de la nariz dilatadas aspiraban con energía.
-Esto se os restará de vuestra parte en el paraíso -me dijo cuando depositó la dosis que me correspondía.
Tras el reparto, todos comimos nuestra porción y se sirvió un café a la usanza árabe, o sea sin colar ni azúcar. Acto seguido pasamos a la mesa.
Theóphile Gautier "El hotel Pimodan"
(*)Se refiere a Jean Jacques Moreau de Tours (1804-1884) psiquiatra que introdujo el hachís en los círculos intelectuales de París.
domingo 18 de enero de 2009
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3 comentarios:
mmmm...café...mmmm.
como sabían los intelectuales parisinos, Victor Hugo fumando porros con Dumas. Que conversaciones!
Algunas, no hemos podido volver a probarlo...
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