Siempre me ha fascinado el cuadro de Max Ernst "La Virgen María castigando al niño Jesus en presencia de tres testigos" (Los testigos son André Bretón, Paul Eluard y el propio Ernst), y no es la primera vez que sale por aquí. En el, un Niño Jesus está siendo sometido a una azotaina por parte de su enfadada madre. Seguramente se habrá portado mal y habrá cometido terribles fechorías infantiles, y hasta su corona dorada cae al suelo, perdiendo toda la divinidad que le corresponde.De esta manera, sin necesidad de artificios (como ranas crucificadas p.ej) se consigue una imagen irónica para/con el Cristianismo como ninguna, ya que parece que humanidad y divinidad, no son compatibles. O Niño, o Dios.
Me imagino a un Niño Jesús dedicado a ser Hijo de Dios full time. Las 24 horas del día. Cuyo aspecto físico y comportamiento es similar a los niños del clásico del cine de CF británico "El pueblo de los malditos"
Y que va echando miraditas por el Templo.
-¡Que te fulmino!
Y los mercaderes huyen despavoridos.

