
Cuando Walerian Borowczyk rodó en 1974 la película "Cuentos inmorales", tenía pensado introducir un capítulo que sería una adaptación del cuento de la bella y la bestia. Mito jugoso sin duda para el cine erótico. Finalmente la historia cobró entidad suficiente para convertirse en algo más que un breve pasaje dentro de un conjunto de relatos eróticos, y fue suprimida del plan de grabación. Casi simultaneamente con este rodaje (no acababan casi de haberse estrenado los cuentos), Borowczyk recuperó la idea y rodaría el que fuera sin duda el film más interesante (y surrealista) de toda su carrera. Se tituló "La Bestia".
En los años 70 un incipiente cine erótico empezaba a surgir con el objetivo de llegar a un público vedado hasta el momento. Quien no recuerda esas pésimas películas que marcaron una época. Enmanuelle, Bilitis, Historia de O, las infumables de Tinto Brass y un largo etc. Inocentes hoy día pero que en la década en la que hablamos, al menos en España, eran todo un acontecimento. Espectadores ávidos de visualizar un pezón, un bello púbico, algo, lo que sea, asistían a las salas a ver las películas de las que todo el mundo hablaba. Y en esto, que dentro de este estilo cinematográfico tan adaptado a las necesidades de los espectadores europeos de la época, apareció Borowczyk . Dotando a sus películas de una relativa intelectualidad (lástima que a los espectadores de la época les importara un rábano la calidad intelectual de sus films. Iban a lo que iban). Y es en su película "La Bestia" donde se muestra más brutal e irreverente, y lo de brutal es decir poco.
En los años 70 un incipiente cine erótico empezaba a surgir con el objetivo de llegar a un público vedado hasta el momento. Quien no recuerda esas pésimas películas que marcaron una época. Enmanuelle, Bilitis, Historia de O, las infumables de Tinto Brass y un largo etc. Inocentes hoy día pero que en la década en la que hablamos, al menos en España, eran todo un acontecimento. Espectadores ávidos de visualizar un pezón, un bello púbico, algo, lo que sea, asistían a las salas a ver las películas de las que todo el mundo hablaba. Y en esto, que dentro de este estilo cinematográfico tan adaptado a las necesidades de los espectadores europeos de la época, apareció Borowczyk . Dotando a sus películas de una relativa intelectualidad (lástima que a los espectadores de la época les importara un rábano la calidad intelectual de sus films. Iban a lo que iban). Y es en su película "La Bestia" donde se muestra más brutal e irreverente, y lo de brutal es decir poco.
Si busco referencias anteriores, no puedo dejar de ver conexiones con la filmografía de Buñuel en general. Desde la decadencia moral de las clases altas de la sociedad y sus instituciones (el clero, como no, aparece retratado de manera demoledora) a referencias estéticas por doquier. Como pueden ser los caracoles que aparecen en la escena de la violación, o las transparencias femeninas que me recuerdan enormemente a algunas escenas de "Belle de Jour". Y que decir de la mansión y sus habitantes, tan cercanos al "Ángel exterminador".
Pero hasta ahí algunas de las similitudes que habrían hecho las delicias del grupo surrealista al completo, y digo algunas por que lo que realmente los hubiera dejado boquiabiertos es una secuencia de la que hablaremos más adelante. Ahora vamos con la historia.
El guión tiene dos tramas paralelas.
Una, en la que una joven anglosajona viaja a la mansión donde conocerá a la familia de su prometido, descendiente de rancias estirpes nobles europeas, donde se encuentra con una trama de intereses en testamentos y herencias. Historia donde la degradación moral de los personajes contrasta con la morbosa inocencia de la joven. El guión hace piruetas en el aire y aterriza con maestría. Como en la doble escena del criado negro con la hija del noble donde alternan cama y armario según las circunstancias. O la recurrencia de recurrir a la cama como objeto (en sus múltiples acepciones) de placer por parte de las dos jóvenes, prometida e hija. Un gran ejercicio de guión con mayúsculas.
La otra historia que compone la película, es un flash-back (que acompaña al calentón de la protagonista en un giro mortal del guión) de algo acontecido en la mansión hace muchísimos años, y que se deja entrever en la biografía familiar. La historia consiste en lo siguiente. Una gran Dama, antepasada del prometido decide salir a dar un paseo por el bosque, donde habita una bestia que, por supuesto, se dispone a violarla en cuanto la ve. Y aquí comienza el espectáculo. Estamos sin duda ante algunos de los minutos más delirantes de la historia del Cine. Uno, asiste incrédulo a una serie de escenas a cual más lúbrica, grotesca y brutal (segunda vez que uso este adjetivo, pero ¿Qué otra palabra puedo usar?) y por que no decirlo, fantástica. Y el espectador ríe, o se queda mudo, o ambas cosas, pero nunca queda indiferente ante lo que circula por delante de sus ojos. Y no hablo solo de los litros y litros de esperma que se vierten en esta apocalíptica cópula, como traca final de esta película totalmente... brutal.
