Acostado en una enorme cama, Valle Inclán fumaba su pipa de kif, resabio de los buenos tiempos modernistas. Hablabamos de cosas que no interesaban a nadie en la vida ordinaria pero que por eso mismo le apasionaban a el.
Ramón J Sender

El autor de Voces de gesta entró en la habitación con unos papeles en la mano.
–¿Qué tal? –le pregunté.
–Bien –me respondió–; me he sentido un poco indispuesto, pero es porque algunas veces sufro los trastornos fisiológicos del extracto de tintura de cáñamo índico.
–¿Cómo es eso?...
–Sí; yo lo tomo en píldoras.
–Pero eso, ¿qué es?
–El hachis [ sic]... lo que toman los fakires en la India...
–¿Pero usted?...
–¡Ah! Sí, señor... Y eso me produce una exaltación de la fantasía que me permite comprender muchas cosas.
Entrevista a Valle Inclán publicada en Por esos mundos, julio de 1913; e incluida en Entrevistas, conferencias y cartas, Pre-textos, Valencia, 1995 (2ª ed.),p. 127.
–A mí México me parece un pueblo destinado a hacer cosas que maravillen. Tiene una capacidad que las gentes no saben admirar en toda su grandeza: la revolucionaria. Por ella avanzará y evolucionará. Por ella... y por el cáñamo índico (...)
–¿Por el cáñamo índico?
–Por la hierba marihuana o cáñamo índico, que es lo que fuman los mexicanos (...)
–Y en México, ¿escribió usted?
–¿Yo?... Viví, amigo mío. Me conformé con vivir intensamente.
Entrevista a Valle Inclán publicada en el Heraldo de Madrid el 15 de marzo de 1918





